Hazte con unas cajas de zapatos, trozos de tela, pinzas de madera de
tender, pajitas, palos de helado, materiales reciclados de varios tipos y
deja que la creatividad del niño se ponga en marcha. El primer proyecto
de un pequeño arquitecto tomará forma: una casa de muñecas, una granja,
un castillo medieval… Cualquier creación es posible gracias a la
imaginación de los niños y un poco de asesoramiento de un adulto.
Deja que el niño decore su proyecto pegando, cortando, pintando con
rotuladores o acuarelas. Para dar el toque final a los detalles puede
utilizar plastelina y purpurina. Será una gran satisfacción para el
niño, ¡pero también para ti!
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