Trabajamos el SOPLO.
Estos ejercicios ayudan a controlar la respiración y a que cada niño sea consciente del acto de respirar.
El habla se produce en la fase de
espiración, al sacar el aire, si no existen problemas
respiramos y hablamos con normalidad, pero si existe alguna dificultad
para respirar o bien dificultades o situaciones que alteran la
respiración aparecen dificultades en el lenguaje hablado: voz
temblorosa, omisión de fonemas, sustitución de fonemas, perturbaciones
gramaticales de orden o de construcción, tartamudeces esporádicas.
Esto va a ayudar a entrenar las músculos que participan en el habla, especialmente
los músculos bucinadores que son los que están en la mejilla y son los
que se utilizan para soplar y silbar.
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